miércoles, 25 de julio de 2007

Retorno a la sociedad.....

Después de un laaargo tiempo de no saber nada de nada, es decir, solo trabajo, trabajo y más trabajo. Estar completamente desconectado de internet, del blog, de.... bueno desconectado. Me "renuevo", en cierta forma, porque sé que mi tiempo ahora va a ser menos, "para variar" aunque estoy comenzando a pensar que la noche se va a volver mi aliada para tooodas las cosas que tengo pendientes, si aunque no lo crean son muchas.

Bueno, como dijimos desde el principio de esta "nueva aventura", hoy me toca contar alguna historia de aquellas....

"El Mecánico"

¿Cuantas veces (pienses ustedes) han querido arreglar algo sin saber como? ¿se respondieron? Bueno, creo que la respuesta es única... MUCHAS VECES.

Bueno, era un día común y corriente, yo andaba jugando con mi triciclo creyéndome el futuro "Meteoro" o "Ayrton Senna", bueno después de una larga "carrera" por la vereda de mi casa, mi madre, tan linda ella, me llama con su dulce voz....

Mamá: EDGARD!!!!!!!!!!!!!!!! ¿DÓNDE ESTAS?
Yo: Mamá!!! un ratito que acabe mi carrera!!!
Mamá: NADA DE RATITOS!!! VEN AHORA MISMO!!!! TE LO ADVIERTO!!!!
Yo: AJA!!! Frase mágica - ¡TE LO ADVIERTO! - eso quiere decir que si no llego en ese momento me puedo ver envuelto en un problema muy grande. ¡Ya voy mamá!
Mamá: Ven a comer que se enfría.
Yo: ¡Comida! - ¡YA VOY MAMÁ!

Para dejar las cosas en claro no soy para nada un glotón.

Bueno, di por terminada mi carrera y proseguí a “parquear” mi triciclo adentro de la casa, acto seguido me fui a la mesa a comer, cuando de pronto…

Mamá: ¿Te lavaste las manos?
Yo: mmmm… siiii.
Mamá: No, porque no oí que entraras al baño, anda lávate!!
Yo: total si sabes que no entre para que me preguntas – Ok, mamá.

Bueno, después de pasar la pesquisa de mi mamá en el tema de limpieza, me volví a sentar en la mesa para poder almorzar.

Una vez terminado el almuerzo, me baje de la mesa y me dirigí a mi triciclo, pero antes se me ocurrió reparar mi triciclo, es decir me volví el “mecánico”, muy inocentemente le pedí a mi padre que me prestará sus herramientas para poder desempeñar mi “nueva” labor. Mi padre muy cariñoso el me respondió lo siguiente:

Papá: ¿Herramientas? ¿Para qué rayos quieres unas herramientas?
Yo: inocentemente – Para arreglar mi triciclo.
Papá: ¿Pero si tu triciclo es nuevo, para qué quieres arreglarlo?
Yo: es que… quería jugar al mecánico.
Papá: Cuando crezcas juegas, ¡ya!

¿Qué bueno mi papá verdad? Bueno la cosa no podía quedar ahí, así que me escabullí, entre al cuarto donde mi papá ponía sus herramientas y me saque la caja completa. A esa edad, realmente solo te importa jugar, ni siquiera sabes si te vas a sacar un dedo o cortar la cara, nada de eso, lo único que buscas es JUGAR. Total tenia, más o menos unos 8 o 9 años.

Entonces…saque el alicate, el martillo, la llave inglesa, la llave de 2 bocas, etc., etc., etc. me puse a desarmar mi triciclo, empecé por las ruedas, saque el timón, saque el asiento, en pocas palabras desarme el triciclo. Justo en ese momento, mi papá se aparece en el “taller” y pregunta con cierta astucia e inocencia…

Papá: Hijo, ¿qué haces?
Yo: rayos me encontraron con las manos en la masa – ¡nada!
Papá: ¿Cómo que nada?
Yo: con carita inocentona – nada, papá, solo estoy jugando al mecánico.
Papá: y… se puede saber, ¿POR QUE RAYOS DESARMASTE TU TRICICLO?

Ya se imaginan mi cara…lo primero que se te pasa por la mente es el pensamiento de…se viene una paliza, pero no fue así…

Papá: Bueno, ya que desarmaste tu triciclo, ahora vuelve a armarlo.
Yo: No te preocupes, que YO lo vuelvo a armar.
Papá: Eso espero.

Entonces todo confiado comencé con la “Operación: Recuperemos el triciclo”, hasta la fecha sigo tratando de armar el bendito triciclo, creo que lo volví monociclo o bicicleta, le di otras formas, pero nunca regreso a su estado original, es decir un triciclo, mi papá se molesto conmigo, como era de esperarse, mi mamá me pego una gritada que hasta ahora la recuerda mi orejita. Pero una cosa si aprendí, cuando desarmes algo, haz un plano para saber de donde sacas las cosas que desarmas.