miércoles, 26 de marzo de 2008

¿Cómo aprendemos?

En mi anterior post puse un pequeño preludio para que piensen como es que uno termina aprendiendo las cosas, bueno como este blog se trata sobre las diversas experiencias de este humilde posteador, paso a relatar una historia que espero que les guste y los ayude en su caminar por esta vida... acuerdense de la siguiente frase: "se aprende de los errores".

Actualmente trabajo como administrador en un centro de rehabilitación, como administrador, ustedes entenderán que depende de mi muchas de las decisiones "importantes" de la empresa, bueno... esto paso a fin de año... después de una gestión impresionante (no es por alabarme, pero creo que la hice recontra bien) logre obtener los recursos necesario para poder remodelar el centro que ya era necesario pues las proyecciones que teníamos para el siguiente año la necesitaban, entonces hice la consulta necesaria y todas las coordinaciones que se deben hacer, hice el presupuesto para los gastos, proyecte mis egresos con los que había logrado conseguir todo cuadraba perfecto.
Ahora definamos la palabra perfecto... según los buscadores de internet, perfecto es:

"Que está en buenas condiciones, sin mella ni defecto: el mueble está perfecto."

Esto era, en principio, el mejor indicativo de que lo que hacia estaba bien, pero... porque siempre habrá un pero en las cosas... sobre todo con los presupuestos, remodelaciones, etc., cuando comencé la remodelación del local, todo iba de maravilla, con los tiempos correctos, sin demora alguna, salvo la decisión de los colores de las habitaciones pero eso era secundario, todo iba viento en popa, hasta que... (si hay un hasta que...) comenzaron los gastos no proyectados, estos eran aquellos que salen de último minuto, como por ejemplo la remodelación de un baño (para precisar el baño donde entran los paciente), gastito por aquí, gastito por aya, un escritorio más, 2 sillas ejecutivas, etc, etc, etc., son esos gastos que no están presupuestados y que son necesarios pero que te destrozan tu proyección, como en un principio tenia la plata necesaria para cubrir esos gastos, dije adelante, vamos a hacerlo pues nos ve a ayudar (MALA DECISIÓN) consulten todo, hasta para ir al baño (es un decir) pues esa decisión hizo que mis gastos excedieran lo que estaba planeado, entonces cuando llegaron los directivos, y vieron los cambios que eran súper, hiper, recontra notorios, se alegraron, les gusto pero cuando comencé la explicación de los gastos como era de costumbre pegaron el grito al cielo, hasta pensaron que me estaba "tirando la plata".1
Eso me desanimo en el trabajo, pues mi intención y lo bueno que quería realizar para la institución se convirtió en una terrible y malísima experiencia de "acoso por gastos innecesarios".
Ya ha pasado casi 3 meses de esa fecha, ahora la gente en el Centro esta muy contenta con el ambiente de trabajo, los empleados están felices por sus nuevas áreas y por los arreglos hechos a las mismas, hemos crecido en un 60% a comparación de año anterior, hemos aumentado sueldos al personal, hemos mejorado la calidad del servicio debido a las remodelaciones hechas en el centro y actualmente los directivos ya asumieron que el gasto que se hizo ha traído sus buenas consecuencias.

Bueno, como les dije, uno aprende de sus errores, pero ante todo uno debe aprender a manejar sus "impulsos remodeladores" si es que no tienes un plan de contingencia. Y eso se aplica para todo en esta vida, uno puede planificar sus gastos, etc., su vida si quiere, pero siempre habrán cosas que salgan del momento y sino has preparado un plan para esas cosas, realmente no te va a salir todo "perfecto".

De hecho pasaron más cosas, como los dimes y diretes, presiones para acabar el trabajo, conseguir alguien que se lleve el desmonte y otras cositas que también me sacaron de mis casillas y que después de un tiempo se solucionaron. Ahora aprendí, en la cancha como un guerrero, que si no estas preparado mejor no te metas.

Creo que para el próximo año, preparo mejor la remodelación, jajajaja. Mentira, es una bromita.
Cuidense y muchas gracias.

1. Expresión que significa que se está robando la plata.