martes, 30 de junio de 2009

Somos peregrinos... (1era parte)

El fin de semana pasado, es decir del 26 al 29 de junio, me fui de Ejercicios Espirituales. Para aquellos que no conocen que son Ejercicios Espirituales, no son una serie de ejercicios físicos con continuas repeticiones de oraciones y otras cosas, tampoco es una mera jornadita de varios días para golpearse el pecho. Como ustedes ya saben, soy católico practicante, así que les compartiré parte de mi experiencia, en donde, en estos días he descubierto como el amor de Dios puede transformar mucho el corazón humano.
Empezaré contando algunas anécdotas previas a los ejercicios y también durante el, creo que todo ha ido apuntando a un encuentro muy cercano con Dios.

Viernes 26... previas a la salida:
Llegue a mi oficina por la tarde para ver unos asuntillos pendientes, es obvio que llegue con mi maleta preparada para el retiro. Mi oficina queda cerca al estadio del callao, eso quiere decir que si hay fútbol, los barristas pasarán por mi oficina haciendo alboroto y... otras cosas. Así como no me percate que ese día estaba programado un "partidito" de fútbol, no me di cuenta hasta que comenzó la bulla del "pequeño problemita" en el que me había metido, y bueno... en esos momentos que se puede hacer, pues recurrir a tus amigos, así me puse en comunicación con José, y le pedí que me haga el favor de recogerme, ya que él tiene carro y también vive cerca, he de reconocer que se hizo de rogar, pero al final salio a mi encuentro y me fue a recoger. Me llevo al centro pastoral, punto de partida para los Ejercicios, así que nos quedamos un rato ahí, bueno, José se fue al toque, jajajaja. Yo me quedé esperando a que lleguen las demás personas que nos iríamos de retiro, en esos momentos me di cuenta que con lo del "partidito"
no había comprado el cuaderno para apuntar las cosas del retiro, así que cuando llego un de los que se irían conmigo al retiro le pedí que me acompañará a la librería más cercana a comprar el bendito cuaderno.
Cuando llegaron los demás nos subimos al bus con destino a la casa de retiro de nombre Cushing, nombre peculiar del cual, ya contaré en unos momentos.
Como se avecinaba un "fin de semana largo" para la población "normal" la mayoría de los limeños sale de viaje para poder "descansar" de la rutina, por ende, ya se imaginaran el traficazo que se hizo por tanto carro, un viaje que estaba programado a durar mas o menos una hora y cuarto se convirtió en un viaje de dos horas y veinticinco minutos. Teníamos al chofer relativamente desesperado, pues el viaje se hizo demasiado largo.
Para llegar a la casa de retiro que esta ubicada en Chaclacayo, teníamos que subir un pequeño camino, mientras avanzabamos con el bus, salio a nuestro encuentro una combi que nos cerró el camino de acceso, así que tuvimos que bajar algunos a empujar la combi para poder seguir avanzado con el bus, no se imaginan la cara de nuestro chofer, como habrá estado su cara que se bajo del bus y se subió a la combi para manejarla viendo la incompetencia del otro chofer, una vez superado este obstáculo, seguimos con el camino y llegamos a la reja de seguridad, el portero abre la puerta y nuestro intrépido chofer le pregunta:

Chofer: ¿Y Cushi?
Portero: ¿Cushi?
Chofer: Sí, pues, ¿Cushi?

Entre risas y comentarios, los que estábamos en el carro comenzamos una alucinada total a estos dos personajes.
Aquí les pongo parte de la "alucinada"

Chofer: ¿Y Cushi?
Portero: ¿Cushi? ¿Cuál Chusi?
Chofer: La cushisu·"$·%&/(%&(&/

Jajajajaja, un poco de "viveza criolla" antes de los ejercicios, jajajajaja. Cuando ya estábamos cerca a la casa de retiro, se nos pidió guardar la calma y empezar a disponernos para el retiro.
Llegamos a la casa y comenzamos a bajar del carro para instalarnos en la casa, cada uno escogió su cuarto, cuartos individuales para las once personas que fuimos dispuestos a encontrarnos con Dios. Dejamos las cosas y salimos con dirección al comedor para cenar. La cena fue muy graciosa, quien dirigía los ejercicios nos pidió que comiéramos poco para poder aprovechar el retiro, ya que si comíamos muchos nos distraeríamos espiritualmente, cosa que para algunos fue fácil (me incluyo, ya que últimamente estoy a dieta) y para otros fue muy complicado, pues si comes poco, comes rápido y si comes rápido terminas más pronto, algunos... digamos que... aun comiendo poco se demoraban... como no tienen idea.
Terminada la cena, partimos a los cuartos para el aseo correspondiente, después nos dirigimos a la sala donde se darían las charlas, nos dieron algunas indicaciones previas para los ejercicios, entre ellas que los ejercicios son en silencio. Sí, así es, en silencio, eso quiere decir que nadie habla, ahora no solo es un silencio de palabra, sino que también tiene que ir acompañado por un silencio de cuerpo, de mente y de corazón, es en realidad un ejercicio que te permite entrar de manera muy especial contigo mismo, el silencio ayuda a que puedas escuchar más claramente todo lo que te va a pasar y todo lo que Dios te va a decir.
Nos echamos a dormir temprano, pues la levantada era a las 7 a.m. del sábado y hay que tener el cuerpo descansado para soportar este tipo de retiro.

Sábado 27... Primer día de ejercicios
Levantada a las 7 a.m. hora exacta, nos tocaron la campanita indicando el inicio del horario, para ayudarnos a la despertada tocaban la puerta de tu cuarto para que no tengas la excusa del "no oí la campana".
Comenzó el retiro, comenzó el silencio, comenzó el encuentro con Dios, rezamos las laudes en la capilla, nos dirigimos al comedor a desayunar, todo esto en silencio, aunque veías a alguno con la intención de saludarte, esas "levantaditas" de cejas indicando un saludo muy sutil. Termino el aseo después del desayuno, primera reflexión de los ejercicios.
Tema a reflexionar: ¿Quién soy? sobre este tema, se busca ir profundizando sobre los anhelos que hay en tu corazón, descubrir la identidad que Dios ha puesto en ti, descubrir la grandeza a la que estas llamado, alguna vez se han preguntado de manera profunda: ¿Quién soy? Y cuando trato de responder a esta pregunta, ¿sé que responder?
Ponganse a pensar ligeramente en esta preguntita tan inocente pero cargada de una carga existencial tan grande como los anhelos de nuestro corazón y traten de buscar la respuesta, sé que no la encontrarán de manera tan rápida como creen, pero si llegarán a una respuesta. Después de la charla, nos vamos a reflexionar sobre el tema con unos textos que nos dan, también hay un libro de oraciones que ayudan a seguir profundizando espiritualmente sobre el tema.

Siguiendo con el horario, nos tocaba otra reflexión mas, esta vez el tema era: ¿Cuál es la respuesta? Aquí se apunta a que descubras quién es la respuesta a la pregunta anterior, pues si has pensado y reflexionado bien, descubrirás que necesitas encontrar un modelo para tu vida. Y esa respuesta que estás buscando, a esa persona que debes encontrar es Jesús, y esa es la respuesta, de manera concreta, a está pregunta.

Después vino el almuerzo, el descanso, más reflexiones sobre el tema anterior, basado en los textos y oraciones que nos dan, entre tema y tema hay momentos de descanso en donde puedes salir a caminar y pasear por la casa mientras vas rezando tu rosario o simplemente estas relajándote de las intensas reflexiones que has ido teniendo hasta esos momentos, ya para la tarde, nos topamos con lo que podría definirse como la primera acechanza del demonio, justo ese día inauguraban, cerca de la casa de retiro un especie de club de esparcimiento y como era la "inauguración", pues hay que celebrarlo e hicieron el "reventón cumbiambero", toda la tarde hasta la noche escuchando cumbias, bueno hubiese sido que sean todas distintas, pues aquí hay una gran gama de opciones, pero parece que el grupo (porque era música en vivo) solo se sabían unas 15 canciones, terminado ese repertorio, comenzaban a repetirlo una y otra vez, como comprenderán, para alguien como yo, lo desafortunado que era al tener una especie de disco rayado toooooda la tarde, fue al principio objeto de distracción, pero después de una seria conversa con el Señor, en donde le decía: "Señor, por favor, apiadate de mí... o que se callen o que no los escuche, POR FAVOR!!! Así que después de unos instantes, me olvide de la música y seguí con mis reflexiones y mis descubrimientos del amor de Dios. Hasta ese momento, el silencio, salvo la cuestión de las cumbias no me había afectado para nada.

Siguientes temas a reflexionar: ¿De dónde vengo? y ¿Para qué he sido hecho? Creo que si nos ponemos a pensar rápidamente, llegamos a una respuesta muy concreta, vengo de Dios y he sido hecho para ir a Dios. Aquí descubrimos como Dios se nos revela tan claramente en su Hijo, el Señor Jesús y de como también se nos revela la grandeza de la que somos participes gracias a Dios.

Ya para ese momento, mi corazón estaba latiendo a mil por hora, pues en cada reflexión iba descubriendo lo amoroso que ha sido Dios conmigo en todo este tiempo, como Él como Padre me ha ido cuidando y guiando en mi camino, de como Él sigue apostando por mí a pesar de tantas traiciones mías y de ver que a pesar de eso, Él sigue confiando en mí.
Después vino la comida, el aseo respectivo, las vísperas en la capilla, ya para ese momento estábamos acompañados el Santísimo Sacramento en la capilla, después de las vísperas, tuvimos la visita comunitaria al Santísimo, ahí tienes la oportunidad de conversar directamente con el Señor cara a cara y contarle todo lo que tienes en tu corazón, tus dudas, miedos, inquietudes, preguntas... todo y sí estas escuchando claramente, escucharás las respuestas de Jesús.
Terminada la visita comunitaria, cada uno se marchó a su cuarto a continuar con las reflexiones y oraciones pendientes, en esos momentos tocan a mi puerta, entra Christian, quien dirigía los ejercicios y me pregunta:

Christian: Y... ¿Cómo vas?
Yo: Bien, Christian, bien, sorprendido por tanto amor...

Y nos pusimos a conversar de todo lo que el Señor me había ido mostrando poco a poco a lo largo del día, una de las cosas que nos dio risa, fue que le contaba a Christian que al principio pensé que los ejercicios serian exigentes, duros, que me encontraría con una realidad muy dura de mí mismo, pero que fue todo lo contrario, me encontraba siendo amado y bastante, eso me tenia sumamente tocado y sobre abrumado, con miedo porque "a quién mucho se le da, mucho se le pide", y eso, personalmente me asustaba, bueno aún me asusta, pero tengo una visión mucho más esperanzada de mi entrega, sé que ahora que Dios me ha dado tanto, es porque me estaba preparando para yo ser capaz de entregar de la misma manera el amor al que me está llamando.
Esa noche me costo dormir, estaba muy emocionado, contento y en el silencio seguía agradeciendo al Señor por tantas gracias, bendiciones, cuidados y cariños que había tenido con este humilde pecador peregrino.

Continuará...